En China, los gimnasios boutique están empezando a cerrar.
El caso más visible es Supermonkey, una de las marcas más reconocidas del fitness urbano chino. En las últimas semanas ha cerrado estudios en ciudades como Pekín, Shanghái, Wuhan o Shenzhen, además de retirarse por completo de algunas plazas donde había entrado recientemente.
El patrón se repite siempre igual. Vencen contratos de alquiler. Esos contratos dejan de renovarse. Los locales se cierran.
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ToggleQué es Supermonkey, para entender bien el contexto
Supermonkey nace en 2014 en Shenzhen. Arranca como un gimnasio autoservicio 24 h y gira muy rápido hacia el modelo que acaba definiendo a la marca: clases dirigidas, pago por uso y experiencia 100 % digital.
Ese enfoque conecta con un perfil muy urbano, usuarios jóvenes, urbanos, digitales, aversión a compromisos largos y mucha sensibilidad al precio por sesión.
Ese modelo encajó bien en zonas prime y permitió crecer rápido.
Expansión acelerada y entrada de capital
En 2019, Supermonkey comunicó una de las mayores rondas de financiación del fitness chino en ese momento. El objetivo era acelerar aperturas y escalar red rapidamente
A partir de ahí, la marca intensificó su expansión y entró en nuevas ciudades, incluyendo mercados de segundo nivel durante 2024. Parte de ese crecimiento se apoyó en fórmulas de cooperación local que añadían complejidad operativa.
Un año después, varias de esas plazas han desaparecido del mapa.
Qué hay detrás de los cierres
La explicación trasladada a clientes y recogida por distintos medios se repite: vencimiento de contratos de alquiler y decisión de no continuar bajo las nuevas condiciones.
En el fitness urbano chino, el alquiler marca la frontera entre seguir o salir. Cuando la renta sube o el contrato deja de cuadrar con los números reales del local, la decisión es clara: se cierra.
A mi entender hay también un efecto de “replegar velas”, en mercados menos rentables, ya que han salido de su zona de confort, para crecer muy rápido y posiblemente los números no sean los mismos
Pongamos en contexto el Fitness en China
Tenemos que entender el mercado, el entorno combina tres factores exigentes:
- Rentas altas.
- Mucha competencia, que continua creciendo
- Una cultura del consumidor poco fiel a la marca, acostumbrados a cambiar rápido si ven algo mejor, o diferente.
¿Cómo se desenvuelve Supermonkey en este entorno?, pues no siempre bien, al basar su modelo en pay as you go, complica la retención de sus clientes
Como es un centro Supermonkey
Los centros son compactos y urbanos. El tamaño habitual se mueve entre 300 y 800 m², según ciudad y ubicación.
La configuración más común incluye una a tres salas por centro, cada una dedicada a una disciplina concreta. Vestuarios funcionales, zonas comunes ajustadas y foco absoluto en salas de entrenamiento.
No hay recepción tradicional ni venta presencial. El proceso es autoservicio. Reserva, pago y acceso se gestionan desde el móvil. El único rol presencial clave es el entrenador que imparte la clase
Todo el diseño responde a una idea clara: rotación alta y uso intensivo por franjas horarias.
Van a tamaños de 12-15 usuarios por clase, llegando a 25 en ciclo indoor.
Por qué cierran
Sin cuotas anuales adelantadas, ni membresías recurrentes, el ingreso depende del uso intensivo y del pago por uso, el día que vas. Cuando una ubicación pierde tracción o el alquiler deja de cuadrar, la ecuación se rompe rápido.
Por eso los cierres llegan ligados a vencimientos de contrato. El modelo permite ajustar sin ruido, local a local. Se prueba. Se mide. Se recalcula. Se sale si no funciona.
Me gusta su forma de verlo, llego pruebo, si no funciona cierro, sin más dramas. Si me suben el alquiler cierro, si pierdo tracción cierro.
Siempre he pensado que la decisión más difícil en este sector, no es cuando abrir, es cuando cerrar.