El entrenamiento personal sigue ganando peso como formato de negocio. JG Fitness prevé cerrar 2025 con una facturación cercana a 7 millones de euros, con más de 40 centros operativos, impulsada por un modelo centrado casi en exclusiva en entrenamiento personal.
La compañía opera con centros especializados, sin gimnasio tradicional ni uso libre. El producto es claro: sesiones uno a uno o en grupos muy reducidos, ticket alto y foco total en resultados y seguimiento.
El crecimiento se apoya en dos palancas muy definidas. Por un lado, incremento de red, con nuevas aperturas que replican un formato ya estandarizado. Por otro, optimización del ingreso por cliente, con planes de continuidad y alta recurrencia.
El dato relevante está en el enfoque. Mientras muchos operadores siguen compitiendo por volumen y precio, JG Fitness consolida un modelo donde el valor está en el servicio, el tiempo del entrenador y la relación directa con el cliente. Menos usuarios. Más ingreso por sesión. Más control operativo.
El entrenamiento personal deja de ser un complemento dentro del gimnasio y se convierte en negocio principal, con estructura, números y ambición de escala. Lo que antes era un servicio premium hoy funciona como formato central para crecer con márgenes y previsibilidad.